Carta de la ciudad sitiada.

Querido sAmo: Tanto tiempo sin contarte nada de estas latitudes. Por suerte no pago la luz por falta de pago (no es de buen gusto decir que el Estado no paga sueldos ni comertar narda). Por suerte todo todo se orvida… No me queda más remedio que este manuscrito tembloroso porque perdí la costumbre de […]

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